Medicina casera
El cuerpo le pesaba. Se había tumbado para descansar. Le dolía todo. Mi cuerpo se pego al suyo con la idea de calentarlo. De que sintiera que la acompañaba aunque no pudiera hacer nada. Nuestras rodillas encajaron. Mis brazos la rodeaban y mis manos se acomodaron en su pecho. Mis labios en su hombro. Su mano entre mis piernas. Necesitaba descansar y se lo recordé. Ella me pidió algo para el dolor. La besé en los labios y ella me correspondió poniéndose encima mio. Poco a poco le quité el cansancio y el dolor, pero me lo llevé yo con una sonrisa de satisfacción.


