Un descanso
Llevas horas sentada mirando la pantalla. Totalmente concentrada. Tu melena cae por el respaldo de la silla. Mi mano, poco a poco, va apartándola. Siento como hueles. Te acabas de duchar y aun tienes la humedad en la piel. Poso suavemente mis labios por el cuello y empiezo a deslizarlos. Te remueves reticente dado que tienes que continuar. Mordisqueo doblegando tu voluntad.
El trabajo es mucho y aun te quedan fuerzas para volver la cabeza. Aplaco las quejas con un beso largo. Mis manos recorren la superficie de tu cuerpo. Encuentran donde soltar las prendas que te aprisionan. Poco a poco se adentran entre los pliegues para acabar de convencerte. Ya no soy yo el que besa. Eres tú la que me devora.
El trabajo es mucho y aun te quedan fuerzas para volver la cabeza. Aplaco las quejas con un beso largo. Mis manos recorren la superficie de tu cuerpo. Encuentran donde soltar las prendas que te aprisionan. Poco a poco se adentran entre los pliegues para acabar de convencerte. Ya no soy yo el que besa. Eres tú la que me devora.


